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Apariciones en La Fiesta del Jardín

Personajes Principales:

Personajes Secundarios:

Villanos:

  • Rey de Negro (Bedlam)

Otros Personajes:

Razas y Especies:

Localizaciones:

Objetos:

  • El Jardín del Tiempo (Mencionado)

Vehículos:

Historia de La Fiesta del Jardín

Al concluir su encuentro con Carlton Drake, Meridius ataca a Bedlam en Dylan Brock y luego regresa a través del portal del abismo viviente a la Mente Colmena-Simbionte. Atravesando el Flujo Temporal, Meridius piensa con suficiencia que es infinitamente superior a su oponente, Eddie Brock, habiendo tenido milenios para dominar sus poderes y establecer su plan maestro. Con un pensamiento, Meridius regresa al lejano futuro de donde vino y ve cómo el códice desplazado en el tiempo de Eddie emerge de un lago de abismo viviente. Con un hervor interno de asco y odio, Meridius sonríe y saluda cordialmente a Eddie, dándole la bienvenida al Jardín del Tiempo.

Cuando Eddie pregunta por el nombre, Meridius le explica que está inspirado en El Jardín del Tiempo de James Graham Ballard, explicando que se trata de un hombre que puede controlar el tiempo, pero que es incapaz de evitar la llegada del Apocalipsis. Meridius revela que están en el fin del tiempo, y que sólo les esperan el Olvido y la Entropía, y que detrás de ellos se encuentra el río interminable de la Corriente del Tiempo. Diciendo que Eddie puede volver a casa si aprende a atravesarlo, Meridius se ofrece a enseñarle lo que sabe. Eddie se lamenta de que su cuerpo físico haya sido incinerado, luego se detiene al notar que todas las texturas del Jardín parecen sintéticas y pregunta de qué está hecho. Meridius le explica que, al igual que Klyntar -- el Jardín se compone de innumerables simbiontes, la Colmena de Simbiontes ha quedado inactiva, y remarca que a estas alturas Eddie debería haber notado la falta de voz mental en el simbionte que está pilotando. Mientras Meridius sonríe y le asegura a Eddie que está perfectamente a salvo, Eddie comenta que Meridius dijo que el Jardín era suyo, Meridius dice que lo moldeó según sus preferencias y que a los simbiontes dormidos no les importa, añadiendo que después de diez mil años la forma carece de sentido. Señalando que tendrá que despertar a uno de los simbiontes para obtener su opinión sobre el asunto, Eddie señala que Meridius debe ser un Rey de Negro para tener tal control sobre la Colmena, preguntando si es Knull renacido. Riendo, Meridius afirma que no es Knull pero que es un Rey de Negro, al igual que los demás.

Meridius presenta a Eddie al sarcástico Wilde y al servil Tyro, otros dos Reyes de Negro que se desprendieron del tiempo y acabaron varados en el Jardín; explicando que Wilde asumió el Trono relativamente pronto después del reinado de Eddie, mientras que Tyro es de algún tiempo después. Tyro interrumpe para explicar los entresijos de cómo funciona el viaje en el tiempo de la Mente Colmena y es reprendido severamente por Meridius, disculpándose mansamente y diciendo que sólo quiere aprender todo lo que Meridius tiene que enseñar. Disculpándose con Eddie por la interrupción, Meridius dice que ha estado tratando de enseñarles a navegar por la corriente temporal para que puedan regresar a sus hogares y él pueda estar en paz, pero es frustrante. La réplica sarcástica de Wilde se interrumpe al divisar a Finnegan de color gris - otro Rey de Negro varado- acercándose. Al ver a Eddie, Finnegan lo reconoce y empieza a divagar diciendo que Eddie tiene que escucharle. Antes de que Finnegan pueda explicarse, Bedlam sale de la maleza rugiendo que odia a Finnegan y que va a matarlo. Ante la mirada atónita de Eddie, Wilde presenta a Bedlam con exasperación y le explica que tiene problemas de ira. Rugiendo que Finnegan debería morir, Bedlam empieza a destrozarlo; Eddie se lanza contra los dos a pesar de las protestas de Wilde. Observando que no importa lo que haga Eddie, Meridius sonríe mientras Eddie le propina un golpe a Bedlam para alejarlo de Finnegan. Gruñendo que odia a Eddie incluso más que a Finnegan, Bedlam le arranca el brazo de un mordisco; Meridius los descarta como un par de cavernícolas, sólo para que Wilde se mofe de que no todo el mundo puede ser tan ilustrado como él y pregunte con insistencia por qué Meridius no es el que interrumpe la pelea. Meridius reitera que no tiene sentido hacerlo, ya que todos están pilotando simbiontes y pueden reformarse más tarde, y que dejar que Bedlam descargue su rabia lo hace más manejable de todos modos. Wilde se mofa de que Meridius sólo está inventando excusas porque no quiere que Eddie vea que está tan atrapado como el resto. Mientras Bedlam intenta comerse a Eddie, Finnegan le insta a seguir adelante. Al volver a centrar su atención en Finnegan, Bedlam lo arrebata, arroja a Eddie a un lado y se aleja de un salto. Levantándose, Eddie exige incrédulo una explicación de lo que acaba de suceder, Meridius comenta que Finnegan está trastornado y pone de los nervios a Bedlam cada vez que empieza a balbucear. Wilde se mofa de que Meridius podría hacer algo al respecto si realmente quisiera, pero Meridius dice con insistencia que tiene otros asuntos que atender y que Tyro le mostrará a Eddie el resto del Jardín. Tyro dice vacilante que había algo que quería decirle a Meridius pero que se le había olvidado hasta ese momento, pero Meridius le corta y le suelta que es patético, ordenándole a Tyro que deje de arrastrarse tras él y que haga lo que le dice. Mientras el cuerpo de Meridius se funde en un charco de abismo viviente, Eddie comenta que es un imbécil.

Atravesando la corriente temporal a través de la Mente Colmena, Meridius se siente frustrado por tener que lidiar con los otros Reyes de Negro, quejándose de que Wilde debería estar tan roto y servil como Tyro, pero todavía se las arregla para irritarlo y causarle problemas. Observando que, mientras que las púas sarcásticas de Wilde son una molestia, los constantes lametones de Tyro son una fuente de rabia, Meridius se reprende a sí mismo por no haber escuchado lo que Tyro intentaba decirle antes de desestimar a todos los demás Reyes de Negro como patéticos y despreciables. Demasiado enfadado para hacer un buen trabajo, Meridius elige un momento que puede utilizar para descargar su rabia: apoderarse del simbionte que Eddie había llamado "Ringo" y utilizarlo para masacrar a los refugiados de la nave espacial varada. Burlándose de que Eddie dé nombres a los simbiontes, Meridius disfruta del derramamiento de sangre mientras espera que el simbionte al que Eddie había apodado "George" se dé cuenta de que algo va mal. Cuando Eddie se enfrenta a él, Meridius le lanza una críptica advertencia de que su muerte es inminente y luego mata a "Ringo" por puro despecho.

Después de haber sentado las bases para la muerte de Eddie y su viaje en el tiempo hasta el Jardín, Meridius salta en el tiempo unas horas y se hace con uno de los simbiontes varados en la Tierra tras la invasión de Knull. Al salir del fregadero de la casa de los Brock, Meridius decide hacerse pasar por Eddie y le dice a Dylan que tienen que hacer las maletas y marcharse -señalando que la negligencia de Eddie ha dejado a Dylan sintiéndose solo y abandonado, lo que le convierte en el peón perfecto. Meridius pone a Dylan en el camino de presenciar la muerte del verdadero Eddie, el detonante para catalizar una metamorfosis en el simbionte original cuando se vuelva a unir a él. Burlándose de la inconsciencia de Dylan, Meridius decide no dejar nada al azar y se dispone a encontrar la manera de iniciarlo en su viaje. Al salir de la habitación de Dylan, Meridius decide dejar alguna prueba que señale a Dylan en el motel y se desvanece bruscamente, para luego ver a una rata comiendo algunas de las sobras esparcidas por el salón. A pesar de no ver a Dylan más que como un peón prescindible, Meridius está asqueado y piensa furiosamente que Eddie merece morir por haber descuidado a su hijo mientras él galopa por el cosmos jugando a ser un héroe. Formando unas fauces en su mano, Meridius se come la rata, con la intención de rociar su sangre por la habitación para asustar a Dylan, y entonces oye a Dylan hablar con alguien por teléfono. Al reconocer la voz del otro lado como la de Eddie, Meridius se pregunta si es realmente el Eddie de cuando finalmente logra escapar del Jardín o él mismo de más abajo en la corriente temporal habiendo retrocedido para no correr riesgos. Mientras el "Eddie" del teléfono le dice a Dylan que vaya al motel y no se vincule al simbionte Venom, Meridius espera que "sea" Eddie sólo para retorcer el cuchillo aún más. Dylan se escapa, Meridius vuelve a su verdadera forma y se regocija de que sus planes se pongan en marcha, aunque no exactamente como pretendía. Advertido de que no debe confiarse ni ser complaciente, Meridius se recuerda a sí mismo que, a pesar de todo su odio hacia Eddie, los Brock no son más que peones y que su verdadero objetivo es el simbionte Venom. Sonriendo, Meridius piensa para sí mismo que ha llegado el momento de que el simbionte de Venom emprenda su propio viaje hasta donde él lo estará esperando, y que cuando llegue desechará su nombre y su disfraz como ha hecho con tantos otros antes. Su sonrisa se transforma en unas fauces con colmillos y una lengua de serpiente esclavizante, Meridius declara que cuando llegue ese momento se convertirá en Venom.

Sinopsis

Si pensabas que los cuatro primeros números del último volumen de VENOM eran una locura de acción sin límites, ¡espera a ver este! EN ESTE NÚMERO, Al Ewing vuelve a las páginas de Venom, ¡y ha traído consigo las respuestas a tus preguntas!

Notas


Curiosidades


Recomendaciones

Notas a pie de página

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